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La Bioética y la Biotecnología

La Bioética y la Biotecnología

 

LA BIOÉTICA Y LA BIOTECNOLOGÍA

 

BIOETHICS AND BIOTECHNOLOGY

 

UNA MIRADA HACIA EL MEDIOAMBIENTE

 

A LOOK TOWARDS THE ENVIRONMENT

 

POR: Jorge Arturo Pérez Pérez, MD.*

 

By: Jorge Arturo Pérez Pérez, MD.*

 

 

RESUMEN

 

Mirar  desde la bioética  la biotecnología es asumir una actitud crítica, seria, justa y prudente que permita realizar juicios de valor. No se trata de análisis para que sea  “malo” o “bueno” a priori la biotecnología, sino de ir en búsqueda de todo aquello que le imprima fuerza humana, en términos de profundo respeto a la vida y acceso a mayor calidad de vida para darnos explicaciones de sentido existencial.

La biotecnología es un concepto envolvente de todo lo que se puede manipular (hacer algo con las manos o con instrumentos) en el material biológico, con objetivos utilitarios y profundamente pragmáticos, tanto en sus fines como en los procedimientos.

Las empresas y los científicos de todo el mundo trabajan en una amplísima gama de aplicaciones de la biotecnología, en sectores que van desde el farmacéutico al diagnóstico médico, la agricultura, la química y la ecología. Actualmente están desarrollando trabajos en campos de importancia vital como la genómica, la genoterapia, la investigación con células madre y el descubrimiento de nuevos medicamentos.

La conciencia es el hábitat propio de la Bioética que nos convoca a esta disertación. “La ciencia sin conciencia no conduce sino a la ruina del hombre”, como dice Juan Pablo II en El respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación.

Analizaremos lo temas de biotecnología, biotecnología y medio ambiente, los impactos socioeconómicos y algunas reflexiones bioéticas.

 

ABSTRACT

 

Look, from bioethics, biotechnology is a critical, serious, fair and wise attitude that allows you to make value judgments. It is not analysis to be "good" or "bad" a priori biotechnology, but go in search of everything what they print you force human, in terms of deep respect for life and access to better quality of life to give us explanations of existential sense.

Biotechnology is a surround concept of everything that can be manipulated (do something with your hands or with tools) in biological material, with utilitarian and deeply pragmatic objectives both in its aims and procedures.

Companies and scientists from around the world work in a wide range of applications of biotechnology, in sectors ranging from the pharmacist to medical diagnostics, agriculture, chemistry, and ecology. They are currently developing work in fields of vital importance as genomics, gene therapy, stem cell research and the discovery of new drugs.

Consciousness is the habitat of bioethics that summons us to this dissertation. "Science without conscience does not lead but the ruin of the man," says Juan Pablo II in respect for unborn human life and the dignity of procreation.

We'll discuss topics of biotechnology, biotechnology and environment, socio-economic impacts and bioethical reflections.

 

PALABRAS CLAVES:

Biotecnología, medio ambiente, impactos socioeconómicos, bioética.

 

KEY WORDS

Biotechnology, bioethics, environment, socio-economic impacts.

 

¿Qué es la Biotecnología?

 

La biotecnología es el uso de organismos vivos o sustancias biológicas para desarrollar procesos industriales específicos o fabricar nuevos productos terapéuticos o diagnósticos. El mercado de la biotecnología comprende los derechos de propiedad intelectual, los derechos por licencias, la venta de productos y la inversión en investigación.

La biotecnología tiene una gran variedad de aplicaciones a diversos sectores, como:

  • Agricultura y ganadería: salud y bienestar de los animales, insecticidas, plaguicidas, diagnóstico de las enfermedades de las plantas, mejora de las técnicas ganaderas.
  • Biofarmacia: descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos contra enfermedades humanas y animales, genoterapia, diseño de medicamentos, sistemas de administración de medicamentos y fabricación de vacunas.
  • Medio ambiente: combustibles procedentes de fuentes renovables, tratamiento de los residuos, reducción y control de la contaminación.
  • Diagnóstico médico: sistemas y pruebas para diversos usos industriales, clínicos y ecológicos.
  • Química: productos químicos para aplicaciones a diversas industrias.
  • Industria alimentaria: nuevos productos e ingredientes para la industria alimentaria.

 

La biotecnología y el medio ambiente

 

Al viajar en avión y asomarse por la ventanilla, podemos observar que prácticamente durante todo el trayecto, no existe un área que no tenga casas, zonas cultivadas, verdes o secas, o algo que nos indique la presencia del ser humano. Hemos invadido todo y estamos acabando con prácticamente todas las zonas vírgenes del planeta. Las primeras preguntas que nos vienen a la cabeza son:

¿Dónde vive el resto de las especies?

¿Les estamos dejando algún espacio?

La biodiversidad es un punto de gran trascendencia para toda la humanidad ya que nosotros formamos parte de una gran bioma (el planeta tierra) en donde cada una de las especies que él habita, tiene un papel importante para el resto de las especies, para el clima y vida de nuestro planeta como lo conocemos.

En este sentido es importante resaltar que todos los esfuerzos que se hagan para conservar el medio ambiente y la diversidad de la flora y fauna no deben menospreciarse y deben ser evaluados de manera seria y real.

Por ejemplo, en México se calcula una deforestación anual de entre 700.000 y 1.000.000 de hectáreas por año, con una reforestación anual de un 5 % es decir entre 35.000 y 50.000 hectáreas por año,  sin que haya un seguimiento del éxito de la reforestación.

Esta deforestación, se lleva a cabo mayormente en zonas de selva baja destruyendo el ambiente y devastando la biodiversidad biológica. Una de las causa principales es el uso de tecnologías que no son las más adecuadas para estas zonas, añadiéndose los efectos de insecticidas, herbicidas, fertilizantes, que ocasionan la pérdida del suelo, siendo posteriormente indispensable la búsqueda de suelos nuevos para la agricultura, que requieren de la tala de diversas especies de árboles y “limpieza” de la cobertura vegetal y por ende graves daños ambientales, que continúan cada vez que la tierra se agota de nuevo.

Es claro que de seguir así, terminaremos con la biodiversidad y la posibilidad de subsistencia como la conocemos.

Esisten algunas alternativas para combatir este problema. Una de las más claras, es el uso de OGM (Organismos Genéticamente Modificados), resistentes a plagas y enfermedades (lo que conlleva a la reducción del uso de plaguicidas), con menores requerimientos de nutrientes del suelo (reducción del uso de fertilizantes), que además pueden adaptarse a zonas en donde de otra manera sería  imposible su cultivo, como en lugares semidesérticos o con condiciones ambientales adversas. Con estos organismos, es posible delimitar la zona de cultivo, respetando y protegiendo las áreas naturales y evitar contaminar con agroquímicos tierras, agua y los mismos alimentos.

Uno de los posibles peligros de los que se ha hablado, es el que desaparezcan especies nativas, debido a la transferencia de genes de una variedad modificada a otra variedad o a otra especie distinta. Este es un aspecto que debe evaluarse. Aquí podríamos plantear que las especies nuevas fueran introducidas en zonas donde las condiciones ecológicas fueran distintas a las especies nativas, que pueden ser polinizadas. También existen métodos para impedir que los organismos modificados se crucen con otras especies o variedades, haciéndolas estériles e impidiendo su dispersión. Esto ha desatado otro tipo de problemas, que habría que discutir en otro momento, sobre la propiedad de las semillas y quien puede usarlas.

Los recursos biológicos de nuestro planeta son de un gran valor para las generaciones presentes y futuras, ya que de ellos obtenemos, aire puro, alimento, medicamentos y muchos otros beneficios directos e indirectos, desde productos industriales, hasta la estabilidad climática.

Se estima que para el año 2025 habitaremos la tierra alrededor de 8 mil millones de seres humanos que tendremos que comer, recibir atención médica y vivienda y dependeremos de los recursos como agua, aire, espacio y servicios. Tendremos que usarlos de una manera consciente y sustentable para no terminar con los recursos que quedan, para lo cual, no solamente habrá que cuidarlos y administrarlos, sino también recuperarlos.

La biotecnología ofrece una alternativa real para los problemas de producción de alimentos, de ahorro y tratamiento de agua, de conservación de las zonas no alteradas, respetando su flora y fauna, de producción de medicamentos y tratamiento de enfermedades, de tratamiento de deshechos tóxicos y basura. Esta nueva tecnología no es la panacea para arreglar el mundo, ni tampoco se puede decir que no existen riesgos en su uso, pero lo importante es evaluar de una manera clara y objetiva los riesgos y los beneficios y poder entender lo que se ofrece, relacionándolo con lo que tenemos actualmente.

Es necesario que se investigue de manera coordinada los posibles efectos ambientales, tanto positivos como negativos de los organismos modificados, que se comparen con los efectos de los métodos agrícolas actuales y que se tome una decisión sobre lo que más conviene a la humanidad (Dra. Laura Martinell B. Directora Adjunta Consejo Latinoamericano de Información Alimentaria (CLIA), México, 2004).

¿Cuál es la situación en Colombia?

 

Impactos socioeconómicos de la biotecnología

 

A comienzos del Siglo XXI, los impactos socioeconómicos de la biotecnología, que en los años ochenta apenas se vislumbraban, ahora son realidades. Como parte de la investigación en el Grupo Sociedad y Biotecnología, de UAM-Azcapotzalco, se ha participado en el esfuerzo de analizar estos impactos más allá de generalizaciones, que era la tendencia dominante en los 80´s. El trabajo se ha concentrado en los impactos en la agricultura y el medio ambiente de México. En el Grupo, decidimos que se debía abordar el análisis por caso, donde ya hubiera aplicaciones o proyectos biotecnológicos concretos. Es así que hemos estudiado los casos del maíz, la flor, el jitomate, la caña de azúcar, el algodón y la ganadería. También hemos destacado como aspectos importantes la relación biodiversidad-propiedad intelectual y el papel de las empresas agrobiotecnológicas como actores sociales crecientemente importantes, así como el importante papel de la sociedad y el Estado en la regulación.

Un primer descubrimiento metodológico ha sido que los impactos dependerán de las condiciones específicas del producto que se trate. Por ejemplo, no es lo mismo cómo impacta la biotecnología en un producto de exportación y sembrado por grandes empresarios, como el jitomate, que en un producto que es alimento básico y en donde perviven aún miles de productores campesinos, como el maíz.

Consideramos, que los impactos deben analizarse, además de por casos específicos, en diversos ámbitos, de los cuales mencionaremos los más importantes:

-La globalización y la creciente concentración de la producción de alimentos en un reducido número de corporaciones multinacionales. Ello ha implicado que sean los intereses privados los que se encarguen de asuntos de interés público, como la alimentación. Llama la atención, en el contexto globalizador, que el dominio y control de la nueva biotecnología, así como del acceso de los recursos genéticos, su principal materia prima, se vuelven condiciones fundamentales para tener un lugar en los mercados mundiales agrobiotecnológicos. Los fuertes intereses económicos de las empresas, que han realizado cuantiosas inversiones en nuevos productos y cultivos transgénicos, añaden presiones importantes en el debate sobre la liberación y regulación de estas nuevas plantas.

La globalización también implica un contexto internacional conflictivo en el que, por un lado, se reconoce la soberanía de los países para decidir si aceptan importaciones o siembran cultivos transgénicos en su territorio (Protocolo de Cartagena), y por otro existen presiones por un libre comercio sin ninguna cortapisa ambiental o ética, que pugnan por la liberación total de la siembra y cultivo de estas nuevas plantas. Es importante señalar que en el Protocolo de Cartagena se aceptan como razones para tomar decisiones las repercusiones socioeconómicas.

-El nuevo papel del Estado, en un contexto aperturista y privatizador, pero que a la vez reclama su intervención como regulador de la siembra y consumo de cultivos transgénicos, así como de conservación de la biodiversidad. Para el caso de México esto es especialmente importante, pues somos un país megadiverso y centro de origen de cultivos importantes, por lo que tenemos un patrimonio que cuidar. El país ha desarrollado experiencia para evaluar las solicitudes de siembra de transgénicos, pues existe un Comité de Bioseguridad Agrícola desde 1988 y desde 2000 la Comisión Intersecretarial al respecto. El problema es que estas instancias, así como las instituciones de investigación, cuentan con presupuestos escasos que difícilmente les permiten cumplir sus tareas con eficiencia. El reciente caso de contaminación con maíz transgénico en Oaxaca es una expresión de esto.

-La supervivencia de la producción campesina tradicional, especialmente en países tercermundistas, que implica que una importante población de productores consume lo que produce y conserva, en una lógica de supervivencia, la biodiversidad de las variedades criollas y locales. Estos productores ya no pueden sobrevivir exclusivamente de la agricultura, pero aún así y muchas veces con dinero de las remesas de los emigrantes, continúan sembrando, especialmente maíz. Creo que una de las consecuencias del debate presente respecto a los transgénicos ha sido sacar a la luz el importante papel de estos productores como conservadores de la biodiversidad agrícola, una función ambiental por la que no reciben ninguna compensación.

-La forma en que la política aperturista y de retiro del Estado en el agro ha afectado a los productores rentables, de productos de exportación. Al quedar expuestos estos productores a la competencia externa, mayoritariamente de EUA, que subsidia aún a sus productores agropecuarios, la presión los ha llevado a una revalorización de la importancia de la tecnología para lograr la competitividad. Ello ha implicado que en algunos casos se arriesguen a invertir en biotecnología, es el caso, por ejemplo, de los productores jitomateros de Sinaloa y los tequileros.

-La cuestión de los derechos indígenas sobre la biodiversidad, que en México llega a tener expresiones violentas. La reivindicación de las etnias sobre sus territorios adquiere otro cariz si se considera que muchos de ellos se encuentran en zonas de alta biodiversidad. Por ello, el problema del acceso a los recursos genéticos de estas regiones y la posibilidad de que los beneficios de su aprovechamiento lleguen a los habitantes representa un reto importante, tanto legal como político y técnico.

-La posibilidad de contar con una biotecnología agrícola y ambiental endógena, hecha por científicos mexicanos y de acuerdo a las necesidades nacionales. La globalización, privatización y creciente poder de las corporaciones ha hecho aún más evidente la precariedad del aparato científico-técnico nacional. Si éste no se refuerza, será muy difícil salir de una situación de dependencia tecnológica para nuestra agricultura y medio ambiente.

-El movimiento social que se ha generado en torno a la ingeniería genética, con una fuerte polarización de posiciones entre los apologistas y los críticos de esta nueva tecnología. Sobre todo en los países europeos, el rechazo a los cultivos y alimentos transgénicos crece. En países subdesarrollados, este movimiento opositor, que forma parte de protestas contra una globalización excluyente, ha encontrado aliados en los movimientos campesinos, que en muchos casos tienen un sesgo ecologista. Creo que este nuevo fenómeno genera condiciones nuevas e interesantes para el avance de la ciencia, en el sentido de que la sociedad está cada vez más interesada y participativa en la dirección que tomen los avances científico-tecnológicos.

Por último, quisiera señalar que la excesiva polarización del debate ha conducido, para el caso de México, a la imposibilidad de tomar acuerdos que nos permitan decidir qué biotecnología si y cuál no para contribuir al desarrollo del país (Yolanda C. Massieu Trigo, México, 2004).

¿Cuál es el camino que seguirá Colombia?

 

Algunas reflexiones bioéticas

 

Digamos de entrada que a la Biotecnología no hay que temerle, no hay que huir de ella, no hay que “diabolizarla”, como tampoco “endiosarla”, sino acompañarla con discernimiento bioético para que apoye eficazmente el proceso de humanización. Digamos, además, que en el desarrollo biotecnológico tenemos cifrada nuestra esperanza y nuestro optimismo.

Con palabras sabias de Kieffer aseveramos que “Somos gigantes en el aspecto tecnológico, pero niños éticos”. “El siglo XXI será ético o no existirá”, nos dice J. Testart. Dado que los productos biotecnológicos constituyen la tercera gran revolución que se entrega en herencia al tercer milenio, siendo las otras dos el desarrollo de la física nuclear y la información y comunicación, urge hacer un llamado ético a la conciencia para que se asegure una correcta investigación tecnocientífica, un cuidado solicito de todo lo humano y de cada uno de los seres humanos, la protección preservativa del medio ambiente y el respeto anticipado por los derechos de las futuras generaciones. No podemos mirar el mundo como si no viviésemos en él, como si fuésemos algo totalmente ajenos a él, como si no fuésemos hechos de lo mismo. Somos del mundo e interactuamos con él. ¡Somos Mundo! Y somos la conciencia que el mundo tiene de sí mismo, puesto que somos el acto reflejo especulativo del devenir de la materia-energía en gradientes cada vez mayores de intencionalidad. En este sentido, nuestra acción en el mundo y con el mundo es un continuar agenciando intencionalmente nuestro desarrollo del mundo. Bienvenida, entonces, la Biotecnología como un modo de nuestro accionar transformador del mundo y de nosotros mismos.

La vida en todas sus manifestaciones es el valor supremo, fundante y originante de cuanto podemos decir y hacer en Bioética.

Jamás sacrificar la vida humana por razones científicas, económicas, políticas y sociales y menos aún en aras de una pretendida búsqueda de mayor calidad de vida.

Antes de lanzar al mercado un producto transgénico es necesario tener certeza de que dicho producto no malogre selectivamente la diversidad biológica natural, el control biológico pertinente y el equilibrio dinámico propio de la naturaleza.

La responsabilidad del investigador y del industrial obliga a prever todo el trabajo experimental y toda producción a escala que se haga con posibles riesgos a todo tipo de vida y a sus ecosistemas.

El respeto a  la persona humana, a su autonomía y a su dignidad proveniente de la individualidad, lleva a entenderla como una totalidad.

La ecología humana surge como una propuesta bioética para reconstruir la relación humana con el mundo, relación que debe ser justa, sin sesgos antropocéntricos, de lo contrario no habrá esperanza ni para el hombre ni para la naturaleza.

Es un imperativo bioético correr cada vez más las fronteras del conocimiento en búsqueda de la verdad, no para avasallar y dominar, sino para compartir hermanadamente el conocimiento con todos los seres vivientes y hacerle un servicio a la vida.

Si el desarrollo de la tecnociencia se hace en función del hombre y de los ecosistemas, son estos últimos los que aportan una novedosa instancia de racionalidad obligatoria en nuestros días, con los datos ofrecidos por las ciencias biológicas. Por tanto, toda manipulación biotecnológica tiene que dar cuenta al oikos de sus actos, porque éste es instancia obligada de moralidad.

Al estudiar los meandros bioéticos de la biotecnología, no podemos olvidar la fuerza de lo estético inscrita en la naturaleza y fuente de sentido vital. La naturaleza ha sido creada así, simultáneamente buena y bella.

¿Cómo eliminar los terribles desaciertos y males que se enredan en el proceso que hoy llamamos tecnociencia?

En otras palabras, acudir a la ancestral sabiduría práctica popular de las religiones y de las culturas: “haz el bien y evita el mal”, y “no hagas a los demás lo que no quisieras que hagan contigo” (Gilberto Cely Galindo, Una mirada Bioética a la Biotecnología, Bogotá, 1999).

 

Bibliografía

 

CELY GALINDO, Gilberto. La Bioética en la sociedad del conocimiento. Bogotá: 3REditores, 1999.

CACHAN, Carlos. Manipulación verde. ¿Está en peligro la Tierra?, Madrid: Colección MC, Palabra, 1995.

DURAN, Alicia, RIECHMANN, Jorge. Genes en el laboratorio y en la fábrica. Madrid: Editorial Trotta, 1998.

FOLCH, Ramón. Ambiente, emoción y ética. Actitudes ante la cultura de la sostenibilidad. Barcelona: Ariel, 1998.

GAFO, Javier. Ética y Biotecnología. Madrid: Universidad Pontificia Comillas, 1993.

GRACE, Eric S. La biotecnología al desnudo. Promesas y realidades. Barcelona: Anagrama, 1998.

 

*Médico de la UdeA. Especialista en Gestión de la Calidad Universitaria  de la USB Medellín. Estudios en proceso de Biomedicina y de Bioética Clínica. Ex-Docente de Bioética y Ex-Secretario del Comite de Bioética de la USB Medellín. Secretario y Coordinador del Comité Académico de RENSSIES (Red Nacional  de Servicios de Salud de las Instituciones de Educación Superior). Docente de Epistemología de la Facultad de Investigación Judicial, Forenses y Salud  y  Presidente del Comité de Bioética del Tecnológico de Antioquia.